viernes, 5 de junio de 2015

Reportes de Lectura de Efrén Sánchez

«Con vosotros me encuentro a gusto»
Vivir con alegría nuestro ser salesianos entre los jóvenes[1].
Fernando García, sdb.
La espiritualidad salesiana se encuentra íntimamente ligada con nuestra presencia entre los jóvenes, es más, me atrevería a decir, que el «estar entre los jóvenes» es el termómetro de nuestra espiritualidad, es ahí donde se verifica nuestro camino interior y también donde es confrontado y renovado, de esto precisamente trata el artículo que ahora reporto, ya que no se trata de un mero «estar entre los jóvenes», sino que exige ciertas condiciones, para que, efectivamente sea indicador de nuestro proceso espiritual, y una de esas condiciones es que nuestra presencia sea educativa, el carisma salesiano es esencialmente educativo, y desde la educación evangelizamos y con la evangelización educamos.
            Este artículo nos presenta algunas actitudes fundamentales que nos sirven de orientación, para purificar nuestras acciones y nuestras intenciones de frente al trabajo con los jóvenes en el que nos hallamos inmersos y del que no podemos renunciar, paso ahora a presentar el esquema del artículo así como las ideas centrales de cada apartado.
1.    Vivir de fe, un tesoro en vasijas de barro
No cabe duda de que la presencia salesiana extendida por tantos lugares del mundo, sostiene una gran cantidad de estructuras al servicio de los jóvenes: oratorios, escuelas, centros juveniles, parroquias etc., y sólo por eso, podemos decir que como salesianos hacemos mucho, pero no basta con hacer, es necesario que trasparentemos lo que somos, que seamos cada vez más salesianos, y por eso surgen estas dos preguntas: ¿hemos sido capaces de transparentar lo que los salesianos realmente somos? Y si ¿tenemos nosotros suficientemente claros lo que los salesianos somos y debemos de ser? Esto es lo que se quiere ayudar a responder.
            «No podemos dejar de proclamar lo que hemos visto y oído» (Hch 4, 20), quién sabe hasta qué punto somos capaces de compartir nuestra experiencia de fe a los jóvenes, si les hablamos de ella, y si les exponemos las razones más profundas de nuestro estar y de nuestro ser para ellos. Cada salesiano tenesmo que reflexionar y rezar, cómo es nuestra de, cómo estamos cuidando de ese tesoro que llevamos en vasijas de barro. Las Constituciones, en su segundo artículo nos dicen que «los salesianos de Don Bosco somos una comunidad de bautizados, dóciles a la voz del Espíritu». Si en verdad somos dóciles al Espíritu no podemos menos que mirar a los jóvenes con los ojos de Jesús y de acogerles con sus mismos sentimientos.
2.    «¡Ay de mi si no evangelizara»
Hemos de tomar en serio la exhortación que el Papa emérito, Benedicto XVI hiciera a nuestro Rector Mayor: «su deber fundamental es proponer a todos a vivir la existencia humana como la vivió Jesús», en esta misión nos encontramos con muchas dificultades: a veces nos sentimos desbordados por tantas actividades y la complejidad de nuestras presencias, aunque existan estas y otras dificultades es necesario reavivar nuestra vocación, fortalecer nuestra presencia entres los jóvenes y repensar nuestra pastoral para que ayudemos a los jóvenes a conocer, celebrar, vivir y testimoniar la fe de la Iglesia.
            Tenemos el tesoro pedagógico del Sistema Preventivo que nos enseña a evangelizar pedagógicamente, atendiendo a la situación en que se encuentra cada joven, rompiendo la gélida barrera de la indiferencia actual, con calidez del encuentro personal, de la asistencia, del ambiente oratoriano.
            3.- Educar con el corazón de Don Bosco
Ante las diversas situaciones que atraviesan nuestros sistemas educativos: politización de la educación, leyes educativas sin impacto escolar, la desfragmentación familiar, la falta de acompañamiento de los padres, el conflicto entre la escuela y la familia, medios de comunicación y redes sociales que desbordan las instancias educativas, etc., los salesianos estamos llamados a reivindicarnos, creando un ambiente de familia, encarnando en estructuras e iniciativas concretas la esencia del Sistema Preventivo. Nuestra presencia significativa nos tiene que llevar a entenderlos, a acogerlos con el cariño que no juzga, sino que comprende, ayuda y acompaña. Un cariño modelado a la imagen del mimo Dios que es amor y que sabe educar en la firmeza, que transmite el valor del esfuerzo y del trabajo, que lanza a los jóvenes a asumir responsabilidades e iniciativas estimulando su protagonismo.


Santa Teresa de Ávila
Patrona del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora

Por: Sor Piera Cavagliá, FMA.
Traducción: Sor Rosa María Negrete.

En este artículo se nos presentan, en primer lugar, los motivos por los que Don Bosco puso como patrona del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora a Santa Teresa de Ávila, la relación que hay entre María Dominga Mazzarello y Santa Teresa de Ávila y posteriormente se nos muestra un semblante general de la espiritualidad de esta santa, que de una u otra manera se ve reflejada en la experiencia de vida de las Hijas de María Auxiliadora.


            Don Bosco eligió como patrona a Santa Teresa de Ávila, por el humanismo y el optimismo que ella mostraba en su vida espiritual, en un tiempo marcado por el pesimismo luterano, en Santa Teresa no hay dicotomías ni separaciones, en ella todo lo humano es valorizado y unificado por la presencia de Dios, lo cual es un rasgo característico de lo que después conocemos como espiritualidad salesiana.

            Otro motivo del porqué elegir a esta Santa como patrona, es que su espiritualidad está marcada por la categoría de la amistad, su experiencia espiritual está expresada desde la óptica de la amistad con Dios y con los otros.

En una visita a las salesianas de Alasio Don Bosco pregunta a las FMA: "¿Están alegres?" Y continúa: "Les recomiendo: ¡santidad, salud, ciencia y alegría!". ¡Háganse todas Santas Teresas! Recuerden que el demonio tiene miedo de la gente alegre. El las tentará con el desaliento por el mucho trabajo que tienen (hablaba en el taller)". Expresiones en las que se pone de manifiesto el deseo de Don Bosco que de que las salesianas encarnaran valores de esta espiritualidad, lo cual va a ser más explícito en las constituciones de 1885 refiriéndose a la Maestra de novicias: "Santa Teresa quería a las Religiosas alegres, sinceras y abiertas. Por tanto la Maestra de Novicias pondrá́ atención para lograr que sus alumnas lo logren, porque las Hermanas con este carácter son las más aptas para inspirar a las jóvenes y a las personas del mundo, estima y amor a la piedad y a la Religión" (Regla o Constituciones para las Hijas de María Sma. Auxiliadora unidas a la Sociedad Salesiana, Turín 1885, Cap. IX, 5).

En María Dominga Mazzarello se logran percibir algunos aspectos de la espiritualidad de Santa Teresa, esto por dos vías: la lectura directa de sus obras y por medio de José Frassinetti, quien fuera un gran amigo y maestro de Don Pestarino.

Un testimonio interesante tomado de la biografía de madre Petronila Mazzarello al respecto. Ya anciana amaba regresar a las lecturas que habían iluminado los años de la juventud de María Dominica. "La encontraba con frecuencia -recordaba- ocupada en la lectura de las peticiones del Padre Nuestro de Santa Teresa. En cuanto yo llegaba, me pasaba el libro para que las leyera en voz alta por un poco de tiempo y después se lo repitiera con palabras mías. En el comentario era ella quien pensaba y lo hacía con gran sencillez. Le gustaba mucho la lectura de aquel libro y trataba de hacérmelo gustar también a mí (...) Me hacía escribir las máximas de Santa Teresa que hablaban de la presencia de Dios" (Maccono, Sor Petronila Mazzarello 84).

Una de las principales características de la espiritualidad de Santa Teresa de Ávila es el Realismo espiritual, que en ella se manifiesta en la aceptación de lo sobrenatural como parte esencial de su existencia; en la aceptación de ella misma y de las situaciones como oportunidades de santificación.

En su rostro y en su espiritualidad está el esplendor de la vida divina y de la plenitud de la vida humana. Así́ escribe: "Por cuanto puedan sin ofensa de Dios procuren ser amables y traten a todas las personas de manera que amen su conversación y puedan desear su forma de vivir. Mientras más santas sean, más amables deben mostrarse. Esforcémonos por ser muy amables y condescendientes y hacer felices a las personas con quienes tratamos..."

Otros aspectos más de la espiritualidad teresiana con: la oración como relación de amistad, para Teresa rezar es estar en la presencia del Amigo Divino, es el tú a tú con él, incluso llega a decir que “la oración es un frecuente entretenimiento a solas con Dios”.  Para ella la humildad ha de ser la atmósfera permanente de la oración, todo el bien de la oración se fundamenta en la humildad.

En el artículo se señala también lo que Teresa entiende por comunidad, a la que le da el nombre de “Colegio de Cristo”, “Casa de Santa María”, la nueva Betania donde mora el Señor entre “amigos fuertes de Dios”, Jesús es el “verdadero Amigo” y “el testimonio de todo aquello que hacemos”.

En el artículo se concluye que la figura y la vida de Santa Teresa de Jesús, son un claro ejemplo de cómo la gracia penetra en la naturaleza humana y la transforma sin destruirla. La vibración humana y la experiencia divina forman el núcleo unitario de esta excepcional historia de santidad.

La lectura de este articulo (dividido en dos partes, en los números 61 y 62 de la revista de formación permanente ), me ha arrojado luces que me ayudan a entender mejor, por un lado, la vida y la espiritualidad de Santa Teresa de Ávila, el aporte que ha dado a la Iglesia con su realismo espiritual y el humanismo optimista, y por otro, las características que de esta espiritualidad aparecen en la espiritualidad salesiana y en concreto en el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, con quienes compartimos mucho en común, y que ahora me doy cuenta que parte de eso que compartimos, tiene su origen en la espiritualidad teresiana.





San Francisco de Sales, ¿a la raíz de la espiritualidad salesiana?

Por: P. Julio Olarte Franco

De entrada el título de este artículo pudiese parecer un tanto sugestivo, ya que se pone en forma de pregunta, algo que se da por sentando en la tradición salesiana: que a la raíz de nuestra espiritualidad están San Francisco de Sales, y me parece que al poner en cuestión esta afirmación, el autor revela su intención de profundizar en el porqué de que San Francisco de Sales esté a la raíz de la espiritualidad Salesiana.

            El artículo comienza afirmando que la espiritualidad es la experiencia concreta de vida en el Espíritu que hace una persona, en una época histórica concreta y no un conjunto de principios teológicos o espirituales que, por un ejercicio ascético, alguien intenta traducir a la práctica, de ahí la necesidad de remitirnos a la experiencia espiritual de San Francisco de Sales, que nos ayudará a entender la de Don Bosco, si bien conviene tener en cuenta, que Don Bosco tuvo otras influencias, aparte de la de San Francisco de Sales, como por ejemplo: Ignacio de Loyola (1491-1556), Felipe Neri (1515-1595), Francisco de Sales (1567-1622), Vicente de Paúl (1581-1670), Alfonso María de Ligorio (1696-1787) y, a través de José́ Cafasso(1811-1860) los influjos de Nicolás von Diesbach, Bruno Pío Lanteri y Luis Guala.     

El primer punto de influencia entre San Francisco de Sales y Don Bosco, más allá de la lectura que éste puedo hacer de las obras de aquél, señala el autor, tiene que ver con una cuestión de tipo geográfica y es que ambos  son Saboyardos, en tiempos de San Francisco Thorens (su ciudad natal) no pertenecía a Francia, ni el Castelnuovo de Don Bosco a Italia, sino que estos territorios estaban gobernados por los Duques de Saboya, de ahí que San Franciso de Sales fuera un santo conocido en el territorio de Don Bosco, así que no necesitaba “carta de presentación” sino que era conocido por los habitantes de la región, en cuyas iglesias incluso había predicado él mismo. Así pues Francisco de Sales, por tanto, para los piamonteses era un “santo de familia”: la espiritualidad popular misma, estaba llena de esa “salesianidad”.

De esta influencia tan marcada en la vida de Don Bosco y del ambiente en que creció, brota la necesidad de conocer mejor quien fue San Francisco de Sales, de quien el autor nos hace una descripción detallada, en la que aborda algunas anécdotas y de la cual ahora presento un cronograma:[1]
·      1535-63 Concilio de Trento
·      1567       Nacimiento de Francisco, en el castillo de Sales, municipio de Thorens, Saboya.
·      1573-75 Primeros estudios en La Roche.
·      1575-78 Estudios en el Colegio Chapuisiano de Annecy.
·      1577       Primera comunión y confirmación
·      1578-88 Estudios en París (Humanidades, Retórica, Filosofía, Teología)
·      1588       Regreso a Saboya.
·      1588-91 Estudios de Derecho en Padua. Doctor en Derecho civil y canónico.
·      1592       Regreso a Saboya. Abogado del Senado de Chamberby. Senador de Saboya.
·      1593       Es nombrado deán de la catedral de Ginebra. Recibe las órdenes sagradas (18 de Diciembre es ordenado sacerdote).
·      1595       Escribe las Controversias.
·      1596       Conversaciones ecuménicas con Teodoro de Beza en Ginebra.
·      1597       Publica las Consideraciones sobre el símbolo.
·      1598       Viaje a Roma.
·      1599       Examen ante Clemente VIII. Es preconizado obispo coadjutor de Monseñor Granier. Fundación de la Santa Casa de Thonon.
·      1600       Publica El estandarte de la Santísima Cruz.
·      1601       Muere el padre de Francisco, el señor de Boisy.
·      1602       Viaje a París: gestión sobre los beneficios eclesiásticos del país de Gex;  predica la Cuaresma en el palacio del Louvre. Muere Monseñor Granier Consagración Episcopal (8 de diciembre en Thorens) y entrada en la diócesis.
·      1603       Predica la cuaresma en Dijon y conoce a la baronesa de Chantal.
·      1605       Comienza  la visita pastoral a la diócesis (concluye en 1608).
·      1606       Fundación, con el senador Favre,  de la Academia Florimontana.
·      1609       Publica la Introducción a la vida devota.
·      1610   Muere de la madre de Francisco, Mme. De Boisy. Fundación del monasterio de la Visitación en la casa de la Galería.
·      1612       Publicación del nuevo ritual de la diócesis de Ginebra.
·      1613       Viaje a Turín y a Milán. Fundación de la Visitación de Lyon.
·      1616       Publica el  Tratado del amor de Dios.
·      1617      Muere su hermano barón de Thorens.
·      1618       Predica la cuaresma en Grenoble y  establece allí un monasterio de la Visitación. Pablo V aprueba las nuevas Constituciones de la Visitación, erigida en Orden Religiosa.
·      1619       Estancia en París: relación con Vicente de Paúl, Angélica Arnaud, etc; y  fundación de un Monasterio de la Visitación.
·      1621      Es consagrado obispo  auxiliar de Ginebra, su hermano Juan Francisco.
·      1622      Viaje a Avignon con la comitiva soberana de Saboya. Estancia en Lyon y muerte en Casa del  jardinero del monasterio de la Visitación, el 28 de diciembre.
·      1623      Traslado del cadáver a la visitación de Annecy. Funerales solemnes.
·      1661      Es proclamado beato por el Papa Alejandro VII.
·      1665      Es canonizado por el mismo Papa.
·      1877      Es proclamado Doctor de la Iglesia por Pío IX.
·      1923      Es declarado patrono de los periodistas católicos por Pio XI.
En San Francisco de Sales encontramos a un hombre educado, de trato fino, así como  de carácter decidido y de gran temple, me ha parecido significativa “la renuncia” que aparece claramente en su vida, y cómo tuvo que afrontar a su padre y a su familia, cuando ya contaba con un futuro prometedor en la aristocracia de su tiempo, así como con la posibilidad de formar una familia, por otra parte, podemos ver en San Francisco de Sales una mente brillante, llegó a ser promovido como senador a los 24 años, puesto al que solo se promovía a partir de los 30, lo cual nos deja ver su inteligencia precoz y su gran capacidad.

En conclusión, San Francisco de Sales fue un gran hombre para su tiempo, y su influjo se extendió fuertemente y a través de los siglos en el territorio saboyardo, de este modo es como llega a San Juan Bosco, y él logra traducirlo de un modo específico en la fundación de la Congregación Salesiana y en su orientación al mundo juvenil, al tomarlo como modelo de bondad y amabilidad, principios pedagógicos del carisma salesiano.

La(s) carta(s) de Roma (1884)[1]

José Manuel Prellezo García, SDB

La lectura de este artículo me ha parecido particularmente interesante, ya que puntualiza diversos elementos historiográficos de un documento que ha sido considerado como el «más límpido y esencial de la pedagogía de Don Bosco» - según Pietro Braido, y en el que sin duda se encuentra expresada de manera gráfica y concreta la espiritualidad que sostiene la acción pedagógica y educativa del salesiano.
            El primer elemento que me llamó la atención, es que este documento permaneció inédito hasta 1920, y que en las recopilaciones antológicas de los escritos de Don Bosco recibe diversos títulos en español: como Sueño de la vida de Familia, Carta del 10 de mayo de 1884 a la comunidad salesiana, es interesante señalar que los títulos más recientes en italiano llevan el término plural «lettere», como si se tratara de dos cartas, lo cual hace alusión a que se trata de dos escritos en uno, de ahí también proviene el título del mismo artículo.
            Son 7 apartados del artículo que leí en el que se van precisando diversos aspectos de este documento que es paradigmático para el carisma salesiano y de los cuales señalo los elementos que me han parecido más significativos de cada uno de estos apartados:
            1.- Precisiones sobre la redacción: Primeramente se señala que del escrito original existen dos copias del documento, y que no hay indicios de un escrito original de Don Bosco, de tales copias se señala que una es más breve que la otra, y aunque en la breve aparece la firma de Don Bosco, ambas han sido redactadas por su secretario, Don Lemoyne, por tanto, aunque la carta de Roma fue ideada por Don Bosco, toda ella es transcrita por Don Lemoyne, en ambas copias no se perciben añadidos ni correcciones, ni por la mano de Don Bosco, ni por la de Don Rúa posteriormente.
            Lo que está a la base del escrito es un diálogo animado entre Don Bosco y dos antiguos alumnos del Oratorio, en el que se señala el porqué del cambio de escenario en la vivencia cotidiana del Oratorio, y cómo superara tal situación negativa, que ya no es la del origen, y que Don Bosco presenta en forma de sueño, escrito en dos cartas desde Roma.
            2.- Circunstancias del «Sueño» narrado: Don Bosco se encuentra en Roma, ciudad a la que llegó el 14 de abril de 1884, para esta época la salud de Don Bosco se estaba deteriorando paulatinamente, y aun cuando en febrero de ese año comunica diversas personas, por medio de cartas que sus salud no es muy buena, decide emprender el viaje por Niza, Tolon y Marsella, que terminará con su llegada a Roma. Este viaje constituyo gran fatiga y deterioro de salud para Don Bosco, así se explica que cansado y enfermo, siente el deseo de escribir a sus amados hijos de Valdocco, y por tanto, que haya tenido que dictar la carta, más que escribirla «de su puño y letra». Por lo que va narrando, redactando, leyendo y corrigiendo lo que Don Lemoyne va poniendo por escrito. Así, tenemos un Don Bosco cansado, fatigado y enfermo que desea comunicarse con sus queridos hijos desde Roma.
           
3.- Resonancia de las «dos cartas de Roma»: La primera carta, más breve, fue leída públicamente por Don Rúa en el oratorio, y fue muy conocida en su momento, incluso era leída en las primeras casas de noviciado, pero por alguna razón, cayó pronto en el más completo olvido. El autor señala que esta versión breve del escrito permaneció inédita por muchos años, fue hasta 1984 que se publicó.
            El escrito dirigido a la Comunidad Salesiana de Valdocco fue divulgado en el año 1929 cuando la congregación ya era portadora de un mensaje pedagógico universal. Es Don Pablo Albera quien el 6 de abril de 1920 la hace del conocimiento de los salesianos con motivo de la inauguración del monumento al venerable Don Bosco en la Plaza de María Auxiliadora de Turín. A partir de ese momento, la carta de Roma fue divulgada y reflexionada en el mundo salesiano, por medio de diversas instancias, en el primer número de las Actas del Consejo General se hace alusión a ella, y  en diversos documentos que fueron dándose a conocer en la congregación y es hasta 1972 que la «Carta de Roma» es incluida en el apéndice de las Constituciones y reglamentos generales de la Sociedad Salesiana y del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora.  Y es hasta 1984 que aparece en la colección de «Fuentes» del Instituto Histórico Salesiano.
            En este artículo encontramos otros apartados como: La «Carta de Roma» en los estudios de pedagogía e historia salesiana; La carta de Roma… Como la señal de una Reforma; Consideraciones finales; y una Selección de Textos para una aproximación a la Carta de Roma.
            Por motivos de espacio, no reproduzco aquí más del contenido leído, y me limito a exponer mi reflexión acerca de lo leído, en primer lugar, me parece que este artículo aporta diversas puntualizaciones que nos ayudan a entender dos cuestiones fundamentales: el origen de las cartas de Roma y los destinatarios de las mismas (la comunidad salesiana y el , que sin más nos remiten a la situación existencial de un Don Bosco enfermo, anciano y nostálgico que anhela el retorno al Oratorio de los primeros años, y por otro lado, el impacto y la acogida paulatina que tales documentos han tenido en la vida de la Congregación, y cómo han influido en ella.
            Me pareció particularmente significativo que un documento tan importante haya sido olvidado prontamente, y que no se sepa el porqué sucedió esto, a mi parecer, se pudiese deber a que es un escrito incómodo, que nos sigue, incluso hoy, reclamando nuestra falta de presencia entre los jóvenes y las suspicacias que existen en nuestra vida y acción comunitaria, me parece que dejar de lado estos temas era más cómodo para los primeros salesianos que ya sentían las dificultades de encarnar el espíritu auténtico de Don Bosco.
            Respecto a la acogida que el documento ha tenido en la Congregación y el impacto que ha tenido en la pedagogía salesiana, me parece que la palabra Reforma, ilustra claramente la intención de Don Bosco y aquello a lo que nos llevaría una puesta en practica de las intuiciones y deseos de Don Bosco ahí expresados, y que siguen siendo válidos aun para nuestros tiempos, de este escrito podemos sacar las aplicaciones oportunas a nuestra conducta personal para animarnos o corregirnos.



[1] Este artículo se encuentra en Cuadernos de formación permanente #17, (CCS, Madrid, 2006), págs. 179-202.

[1] Este cronograma está  tomado de: Eugenio, ALBUQUERQUE. San Francisco de Sales, Maestro y guía espiritual. CCS, Madrid 2013. Páginas 233-233.

[1] Salesianos de Don Bosco, Cuadernos de Formación permanente #19, (CCS, Madrid 2012)

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