«Con vosotros me encuentro a gusto»
Vivir
con alegría nuestro ser salesianos entre los jóvenes[1].
Fernando
García, sdb.
La espiritualidad salesiana se encuentra íntimamente ligada
con nuestra presencia entre los jóvenes, es más, me atrevería a decir, que el
«estar entre los jóvenes» es el termómetro de nuestra espiritualidad, es ahí
donde se verifica nuestro camino interior y también donde es confrontado y
renovado, de esto precisamente trata el artículo que ahora reporto, ya que no
se trata de un mero «estar entre los jóvenes», sino que exige ciertas
condiciones, para que, efectivamente sea indicador de nuestro proceso
espiritual, y una de esas condiciones es que nuestra presencia sea educativa,
el carisma salesiano es esencialmente educativo, y desde la educación
evangelizamos y con la evangelización educamos.
Este
artículo nos presenta algunas actitudes fundamentales que nos sirven de
orientación, para purificar nuestras acciones y nuestras intenciones de frente
al trabajo con los jóvenes en el que nos hallamos inmersos y del que no podemos
renunciar, paso ahora a presentar el esquema del artículo así como las ideas
centrales de cada apartado.
1.
Vivir de fe, un tesoro en vasijas de barro
No cabe duda de que la presencia salesiana extendida por
tantos lugares del mundo, sostiene una gran cantidad de estructuras al servicio
de los jóvenes: oratorios, escuelas, centros juveniles, parroquias etc., y sólo
por eso, podemos decir que como salesianos hacemos
mucho, pero no basta con hacer, es necesario que trasparentemos lo que
somos, que seamos cada vez más salesianos,
y por eso surgen estas dos preguntas: ¿hemos sido capaces de transparentar lo
que los salesianos realmente somos? Y
si ¿tenemos nosotros suficientemente claros lo que los salesianos somos y
debemos de ser? Esto es lo que se quiere ayudar a responder.
«No podemos
dejar de proclamar lo que hemos visto y oído» (Hch 4, 20), quién sabe hasta qué
punto somos capaces de compartir nuestra experiencia de fe a los jóvenes, si
les hablamos de ella, y si les exponemos las razones más profundas de nuestro
estar y de nuestro ser para ellos. Cada salesiano tenesmo que reflexionar y
rezar, cómo es nuestra de, cómo estamos cuidando de ese tesoro que llevamos en
vasijas de barro. Las Constituciones, en su segundo artículo nos dicen que «los
salesianos de Don Bosco somos una comunidad de bautizados, dóciles a la voz del
Espíritu». Si en verdad somos dóciles al Espíritu no podemos menos que mirar a
los jóvenes con los ojos de Jesús y de acogerles con sus mismos sentimientos.
2.
«¡Ay de mi si no evangelizara»
Hemos de tomar en serio la exhortación que el Papa emérito,
Benedicto XVI hiciera a nuestro Rector Mayor: «su deber fundamental es proponer
a todos a vivir la existencia humana como la vivió Jesús», en esta misión nos
encontramos con muchas dificultades: a veces nos sentimos desbordados por
tantas actividades y la complejidad de nuestras presencias, aunque existan
estas y otras dificultades es necesario reavivar nuestra vocación, fortalecer
nuestra presencia entres los jóvenes y repensar nuestra pastoral para que
ayudemos a los jóvenes a conocer, celebrar, vivir y testimoniar la fe de la
Iglesia.
Tenemos el
tesoro pedagógico del Sistema Preventivo que nos enseña a evangelizar
pedagógicamente, atendiendo a la situación en que se encuentra cada joven,
rompiendo la gélida barrera de la indiferencia actual, con calidez del
encuentro personal, de la asistencia, del ambiente oratoriano.
3.-
Educar con el corazón de Don Bosco
Ante las diversas situaciones que atraviesan nuestros sistemas
educativos: politización de la educación, leyes educativas sin impacto escolar,
la desfragmentación familiar, la falta de acompañamiento de los padres, el
conflicto entre la escuela y la familia, medios de comunicación y redes
sociales que desbordan las instancias educativas, etc., los salesianos estamos
llamados a reivindicarnos, creando un ambiente de familia, encarnando en
estructuras e iniciativas concretas la esencia del Sistema Preventivo. Nuestra
presencia significativa nos tiene que llevar a entenderlos, a acogerlos con el
cariño que no juzga, sino que comprende, ayuda y acompaña. Un cariño modelado a
la imagen del mimo Dios que es amor y que sabe educar en la firmeza, que
transmite el valor del esfuerzo y del trabajo, que lanza a los jóvenes a asumir
responsabilidades e iniciativas estimulando su protagonismo.
Santa Teresa de Ávila
Patrona del Instituto de las
Hijas de María Auxiliadora
Por: Sor Piera
Cavagliá, FMA.
Traducción: Sor Rosa
María Negrete.
En
este artículo se nos presentan, en primer lugar, los motivos por los que Don
Bosco puso como patrona del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora a Santa
Teresa de Ávila, la relación que hay entre María Dominga Mazzarello y Santa
Teresa de Ávila y posteriormente se nos muestra un semblante general de la
espiritualidad de esta santa, que de una u otra manera se ve reflejada en la
experiencia de vida de las Hijas de María Auxiliadora.
Don Bosco eligió como patrona a
Santa Teresa de Ávila, por el humanismo y el optimismo que ella mostraba en su
vida espiritual, en un tiempo marcado por el pesimismo luterano, en Santa
Teresa no hay dicotomías ni separaciones, en ella todo lo humano es valorizado
y unificado por la presencia de Dios, lo cual es un rasgo característico de lo
que después conocemos como espiritualidad salesiana.
Otro motivo del porqué elegir a esta
Santa como patrona, es que su espiritualidad está marcada por la categoría de
la amistad, su experiencia espiritual
está expresada desde la óptica de la amistad con Dios y con los otros.
En una visita a las salesianas de Alasio Don Bosco pregunta
a las FMA: "¿Están alegres?" Y continúa: "Les recomiendo: ¡santidad,
salud, ciencia y alegría!". ¡Háganse todas Santas Teresas! Recuerden que
el demonio tiene miedo de la gente alegre. El las tentará con el desaliento
por el mucho trabajo que tienen (hablaba en el taller)". Expresiones en
las que se pone de manifiesto el deseo de Don Bosco que de que las salesianas
encarnaran valores de esta espiritualidad, lo cual va a ser más explícito en
las constituciones de 1885 refiriéndose a la Maestra de novicias: "Santa
Teresa quería a las Religiosas alegres, sinceras y abiertas. Por tanto la
Maestra de Novicias pondrá́ atención para lograr que sus alumnas lo logren,
porque las Hermanas con este carácter son las más aptas para inspirar a las
jóvenes y a las personas del mundo, estima y amor a la piedad y a la
Religión" (Regla o Constituciones para las Hijas de María Sma. Auxiliadora
unidas a la Sociedad Salesiana, Turín 1885, Cap. IX, 5).
En María Dominga Mazzarello se logran percibir algunos
aspectos de la espiritualidad de Santa Teresa, esto por dos vías: la lectura
directa de sus obras y por medio de José Frassinetti, quien fuera un gran amigo
y maestro de Don Pestarino.
Un testimonio interesante tomado de la biografía de madre
Petronila Mazzarello al respecto. Ya anciana amaba regresar a las lecturas que
habían iluminado los años de la juventud de María Dominica. "La encontraba
con frecuencia -recordaba- ocupada en la lectura de las peticiones del Padre
Nuestro de Santa Teresa. En cuanto yo llegaba, me pasaba el libro para que las
leyera en voz alta por un poco de tiempo y después se lo repitiera con palabras
mías. En el comentario era ella quien pensaba y lo hacía con gran sencillez. Le
gustaba mucho la lectura de aquel libro y trataba de hacérmelo gustar también a
mí (...) Me hacía escribir las máximas de Santa Teresa que hablaban de la
presencia de Dios" (Maccono, Sor Petronila Mazzarello 84).
Una de las principales características de la espiritualidad
de Santa Teresa de Ávila es el Realismo
espiritual, que en ella se manifiesta en la aceptación de lo sobrenatural
como parte esencial de su existencia; en la aceptación de ella misma y de las
situaciones como oportunidades de santificación.
En su rostro y en su espiritualidad está el esplendor de
la vida divina y de la plenitud de la vida humana. Así́ escribe: "Por
cuanto puedan sin ofensa de Dios procuren ser amables y traten a todas las
personas de manera que amen su conversación y puedan desear su forma de vivir.
Mientras más santas sean, más amables deben mostrarse. Esforcémonos por ser muy
amables y condescendientes y hacer felices a las personas con quienes
tratamos..."
Otros aspectos más de la espiritualidad teresiana con: la
oración como relación de amistad, para Teresa rezar es estar en la presencia del
Amigo Divino, es el tú a tú con él, incluso llega a decir que “la oración es un
frecuente entretenimiento a solas con Dios”.
Para ella la humildad ha de ser la atmósfera permanente de la oración,
todo el bien de la oración se fundamenta en la humildad.
En el artículo se señala también lo que Teresa entiende por
comunidad, a la que le da el nombre de “Colegio de Cristo”, “Casa de Santa
María”, la nueva Betania donde mora el Señor entre “amigos fuertes de Dios”,
Jesús es el “verdadero Amigo” y “el testimonio de todo aquello que hacemos”.
En el artículo se concluye que la figura y la vida de Santa
Teresa de Jesús, son un claro ejemplo de cómo la gracia penetra en la
naturaleza humana y la transforma sin destruirla. La vibración humana y la
experiencia divina forman el núcleo unitario de esta excepcional historia de
santidad.
La lectura de este articulo (dividido en dos partes, en los
números 61 y 62 de la revista de formación permanente ), me ha arrojado luces
que me ayudan a entender mejor, por un lado, la vida y la espiritualidad de
Santa Teresa de Ávila, el aporte que ha dado a la Iglesia con su realismo
espiritual y el humanismo optimista, y por otro, las características que de
esta espiritualidad aparecen en la espiritualidad salesiana y en concreto en el
Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, con quienes compartimos mucho en
común, y que ahora me doy cuenta que parte de eso que compartimos, tiene su
origen en la espiritualidad teresiana.
San Francisco de Sales, ¿a la
raíz de la espiritualidad salesiana?
Por: P. Julio Olarte
Franco
De
entrada el título de este artículo pudiese parecer un tanto sugestivo, ya que
se pone en forma de pregunta, algo que se da por sentando en la tradición
salesiana: que a la raíz de nuestra espiritualidad están San Francisco de Sales,
y me parece que al poner en cuestión esta afirmación, el autor revela su
intención de profundizar en el porqué de que San Francisco de Sales esté a la
raíz de la espiritualidad Salesiana.
El artículo comienza afirmando que
la espiritualidad es la experiencia concreta de vida en el Espíritu que hace
una persona, en una época histórica concreta y no un conjunto de principios
teológicos o espirituales que, por un ejercicio ascético, alguien intenta
traducir a la práctica, de ahí la necesidad de remitirnos a la experiencia
espiritual de San Francisco de Sales, que nos ayudará a entender la de Don
Bosco, si bien conviene tener en cuenta, que Don Bosco tuvo otras influencias,
aparte de la de San Francisco de Sales, como por ejemplo: Ignacio de Loyola
(1491-1556), Felipe Neri (1515-1595), Francisco de Sales (1567-1622), Vicente
de Paúl (1581-1670), Alfonso María de Ligorio (1696-1787) y, a través de José́
Cafasso(1811-1860) los influjos de Nicolás von Diesbach, Bruno Pío Lanteri y
Luis Guala.
El primer punto de influencia entre San Francisco de Sales
y Don Bosco, más allá de la lectura que éste puedo hacer de las obras de aquél,
señala el autor, tiene que ver con una cuestión de tipo geográfica y es que
ambos son Saboyardos, en tiempos de San Francisco Thorens (su ciudad natal)
no pertenecía a Francia, ni el Castelnuovo de Don Bosco a Italia, sino que
estos territorios estaban gobernados por los Duques de Saboya, de ahí que San
Franciso de Sales fuera un santo conocido en el territorio de Don Bosco, así
que no necesitaba “carta de presentación” sino que era conocido por los
habitantes de la región, en cuyas iglesias incluso había predicado él mismo.
Así pues Francisco de Sales, por tanto, para los piamonteses era un “santo de
familia”: la espiritualidad popular misma, estaba llena de esa “salesianidad”.
De esta influencia tan marcada en la vida de Don Bosco y
del ambiente en que creció, brota la necesidad de conocer mejor quien fue San
Francisco de Sales, de quien el autor nos hace una descripción detallada, en la
que aborda algunas anécdotas y de la cual ahora presento un cronograma:[1]
·
1535-63
Concilio de Trento
·
1567
Nacimiento de Francisco, en el castillo de Sales, municipio de Thorens,
Saboya.
·
1573-75 Primeros estudios en La Roche.
·
1575-78 Estudios en el Colegio Chapuisiano de
Annecy.
·
1577
Primera comunión y confirmación
·
1578-88 Estudios en París (Humanidades,
Retórica, Filosofía, Teología)
·
1588
Regreso a Saboya.
·
1588-91 Estudios de Derecho en Padua. Doctor en
Derecho civil y canónico.
·
1592
Regreso a Saboya. Abogado del Senado de Chamberby. Senador de Saboya.
·
1593
Es nombrado deán de la catedral de Ginebra. Recibe las órdenes sagradas
(18 de Diciembre es ordenado sacerdote).
·
1595
Escribe las Controversias.
·
1596
Conversaciones ecuménicas con Teodoro de Beza en Ginebra.
·
1597
Publica las Consideraciones sobre
el símbolo.
·
1598
Viaje a Roma.
·
1599
Examen ante Clemente VIII. Es preconizado obispo coadjutor de Monseñor
Granier. Fundación de la Santa Casa de Thonon.
·
1600 Publica El
estandarte de la Santísima Cruz.
·
1601
Muere el padre de Francisco, el señor de Boisy.
·
1602
Viaje a París: gestión sobre los beneficios eclesiásticos del país de
Gex; predica la Cuaresma en el palacio
del Louvre. Muere Monseñor Granier Consagración Episcopal (8 de diciembre en
Thorens) y entrada en la diócesis.
·
1603 Predica la cuaresma en Dijon y conoce a la
baronesa de Chantal.
·
1605
Comienza la visita pastoral a la
diócesis (concluye en 1608).
·
1606
Fundación, con el senador Favre,
de la Academia Florimontana.
·
1609
Publica la Introducción a la vida
devota.
·
1610 Muere
de la madre de Francisco, Mme. De Boisy. Fundación del monasterio de la Visitación
en la casa de la Galería.
·
1612
Publicación del nuevo ritual de la diócesis de Ginebra.
·
1613
Viaje a Turín y a Milán. Fundación de la Visitación de Lyon.
·
1616
Publica el Tratado del amor de Dios.
·
1617
Muere su hermano barón de Thorens.
·
1618
Predica la cuaresma en Grenoble y
establece allí un monasterio de la Visitación. Pablo V aprueba las
nuevas Constituciones de la Visitación, erigida en Orden Religiosa.
·
1619
Estancia en París: relación con Vicente de Paúl, Angélica Arnaud, etc;
y fundación de un Monasterio de la
Visitación.
·
1621
Es consagrado obispo auxiliar de
Ginebra, su hermano Juan Francisco.
·
1622
Viaje a Avignon con la comitiva soberana de Saboya. Estancia en Lyon y
muerte en Casa del jardinero del
monasterio de la Visitación, el 28 de diciembre.
·
1623
Traslado del cadáver a la visitación de Annecy. Funerales solemnes.
·
1661
Es proclamado beato por el Papa Alejandro VII.
·
1665
Es canonizado por el mismo Papa.
·
1877
Es proclamado Doctor de la Iglesia por Pío IX.
·
1923
Es declarado patrono de los periodistas católicos por Pio XI.
En San Francisco de Sales encontramos a un hombre educado,
de trato fino, así como de carácter
decidido y de gran temple, me ha parecido significativa “la renuncia” que
aparece claramente en su vida, y cómo tuvo que afrontar a su padre y a su
familia, cuando ya contaba con un futuro prometedor en la aristocracia de su
tiempo, así como con la posibilidad de formar una familia, por otra parte,
podemos ver en San Francisco de Sales una mente brillante, llegó a ser
promovido como senador a los 24 años, puesto al que solo se promovía a partir
de los 30, lo cual nos deja ver su inteligencia precoz y su gran capacidad.
En conclusión, San Francisco de Sales fue un gran hombre
para su tiempo, y su influjo se extendió fuertemente y a través de los siglos
en el territorio saboyardo, de este modo es como llega a San Juan Bosco, y él
logra traducirlo de un modo específico en la fundación de la Congregación
Salesiana y en su orientación al mundo juvenil, al tomarlo como modelo de
bondad y amabilidad, principios pedagógicos del carisma salesiano.
La(s) carta(s) de Roma (1884)[1]
José Manuel Prellezo
García, SDB
La
lectura de este artículo me ha parecido particularmente interesante, ya que
puntualiza diversos elementos historiográficos de un documento que ha sido
considerado como el «más límpido y esencial de la pedagogía de Don Bosco» -
según Pietro Braido, y en el que sin duda se encuentra expresada de manera
gráfica y concreta la espiritualidad que sostiene la acción pedagógica y
educativa del salesiano.
El primer elemento que me llamó la
atención, es que este documento permaneció inédito hasta 1920, y que en las
recopilaciones antológicas de los escritos de Don Bosco recibe diversos títulos
en español: como Sueño de la vida de
Familia, Carta del 10 de mayo de 1884
a la comunidad salesiana, es interesante señalar que los títulos más
recientes en italiano llevan el término plural «lettere», como si se tratara de
dos cartas, lo cual hace alusión a que se trata de dos escritos en uno, de ahí
también proviene el título del mismo artículo.
Son 7 apartados del artículo que leí
en el que se van precisando diversos aspectos de este documento que es
paradigmático para el carisma salesiano y de los cuales señalo los elementos
que me han parecido más significativos de cada uno de estos apartados:
1.- Precisiones sobre la redacción: Primeramente se señala que del
escrito original existen dos copias del documento, y que no hay indicios de un
escrito original de Don Bosco, de tales copias se señala que una es más breve
que la otra, y aunque en la breve aparece la firma de Don Bosco, ambas han sido
redactadas por su secretario, Don Lemoyne, por tanto, aunque la carta de Roma
fue ideada por Don Bosco, toda ella es transcrita por Don Lemoyne, en ambas
copias no se perciben añadidos ni correcciones, ni por la mano de Don Bosco, ni
por la de Don Rúa posteriormente.
Lo que está a la base del escrito es
un diálogo animado entre Don Bosco y dos antiguos alumnos del Oratorio, en el
que se señala el porqué del cambio de escenario en la vivencia cotidiana del
Oratorio, y cómo superara tal situación negativa, que ya no es la del origen, y
que Don Bosco presenta en forma de sueño, escrito en dos cartas desde Roma.
2.- Circunstancias del «Sueño» narrado: Don Bosco se encuentra en Roma,
ciudad a la que llegó el 14 de abril de 1884, para esta época la salud de Don
Bosco se estaba deteriorando paulatinamente, y aun cuando en febrero de ese año
comunica diversas personas, por medio de cartas que sus salud no es muy buena,
decide emprender el viaje por Niza, Tolon y Marsella, que terminará con su
llegada a Roma. Este viaje constituyo gran fatiga y deterioro de salud para Don
Bosco, así se explica que cansado y enfermo, siente el deseo de escribir a sus
amados hijos de Valdocco, y por tanto, que haya tenido que dictar la carta, más
que escribirla «de su puño y letra». Por lo que va narrando, redactando,
leyendo y corrigiendo lo que Don Lemoyne va poniendo por escrito. Así, tenemos
un Don Bosco cansado, fatigado y enfermo que desea comunicarse con sus queridos
hijos desde Roma.
3.- Resonancia de las
«dos cartas de Roma»: La primera carta, más breve, fue leída públicamente
por Don Rúa en el oratorio, y fue muy conocida en su momento, incluso era leída
en las primeras casas de noviciado, pero por alguna razón, cayó pronto en el
más completo olvido. El autor señala que esta versión breve del escrito permaneció
inédita por muchos años, fue hasta 1984 que se publicó.
El escrito dirigido a la Comunidad
Salesiana de Valdocco fue divulgado en el año 1929 cuando la congregación ya
era portadora de un mensaje pedagógico universal. Es Don Pablo Albera quien el
6 de abril de 1920 la hace del conocimiento de los salesianos con motivo de la
inauguración del monumento al venerable Don Bosco en la Plaza de María
Auxiliadora de Turín. A partir de ese momento, la carta de Roma fue divulgada y
reflexionada en el mundo salesiano, por medio de diversas instancias, en el
primer número de las Actas del Consejo General se hace alusión a ella, y en diversos documentos que fueron dándose a
conocer en la congregación y es hasta 1972 que la «Carta de Roma» es incluida
en el apéndice de las Constituciones y reglamentos generales de la Sociedad
Salesiana y del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora. Y es hasta 1984 que aparece en la colección
de «Fuentes» del Instituto Histórico Salesiano.
En este artículo encontramos otros
apartados como: La «Carta de Roma» en los
estudios de pedagogía e historia salesiana; La carta de Roma… Como la señal de
una Reforma; Consideraciones finales; y una Selección de Textos para una
aproximación a la Carta de Roma.
Por motivos de espacio, no reproduzco
aquí más del contenido leído, y me limito a exponer mi reflexión acerca de lo
leído, en primer lugar, me parece que este artículo aporta diversas
puntualizaciones que nos ayudan a entender dos cuestiones fundamentales: el
origen de las cartas de Roma y los destinatarios de las mismas (la comunidad
salesiana y el , que sin más nos remiten a la situación existencial de un Don
Bosco enfermo, anciano y nostálgico que anhela el retorno al Oratorio de los
primeros años, y por otro lado, el impacto y la acogida paulatina que tales
documentos han tenido en la vida de la Congregación, y cómo han influido en
ella.
Me pareció particularmente
significativo que un documento tan importante haya sido olvidado prontamente, y
que no se sepa el porqué sucedió esto, a mi parecer, se pudiese deber a que es
un escrito incómodo, que nos sigue, incluso hoy, reclamando nuestra falta de
presencia entre los jóvenes y las suspicacias que existen en nuestra vida y
acción comunitaria, me parece que dejar de lado estos temas era más cómodo para
los primeros salesianos que ya sentían las dificultades de encarnar el espíritu
auténtico de Don Bosco.
Respecto a la acogida que el
documento ha tenido en la Congregación y el impacto que ha tenido en la
pedagogía salesiana, me parece que la palabra Reforma, ilustra claramente la intención de Don Bosco y aquello a
lo que nos llevaría una puesta en practica de las intuiciones y deseos de Don
Bosco ahí expresados, y que siguen siendo válidos aun para nuestros tiempos, de
este escrito podemos sacar las aplicaciones oportunas a nuestra conducta
personal para animarnos o corregirnos.
[1] Este
artículo se encuentra en Cuadernos de
formación permanente #17, (CCS, Madrid, 2006), págs. 179-202.
[1] Este cronograma está tomado de: Eugenio, ALBUQUERQUE. San Francisco
de Sales, Maestro y guía espiritual. CCS, Madrid 2013. Páginas 233-233.
[1] Salesianos de Don Bosco, Cuadernos de Formación permanente #19,
(CCS, Madrid 2012)
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